04
Ene
09

Día 2: Nocte.~

Sentado en mi sillón, comiendo una enorme copa de “Strawberry Sunday”, miro las noticias.

 

-De nuevo debemos dar gracias al héroe de la ciudad. Ayer por la noche, la policía de Twilight, arrestó a un cuantiso número de hombres de la mafia. Entre ellos, dos importantes líderes, Wombosi Idango y Toni Vercetti, que parecían traficar con drogas y armas, además de ser buscados en otras ciudades vecinas como New York, Cansas y Gotham. El famoso y supuesto inmortal, Nowe Drakengard, ha contribuído mucho a la comunidad de Twilight, esta vez la policía está eternamente agradecida por haber limpiado al fin a toda la mafia. Desde E&B NEWS, aplaudimos a éste héroe, señoras y señores. Por otra parte, en los informativos del mediodía…-

 

Es extraño que me den tanto las gracias, normalmente a la policía no le suele gustar que yo haga justicia. El hecho de que ni siquiera colabore con ellos les irritó en el pasado… Parece que de mi último trabajo no tienen queja.

Apago el televisor y dejo la copa en la mesilla que hay a mi lado. Hoy es el día, hasta que caiga la noche investigaré y trataré de subsacar respuestas a los vampiros, después de eso… viajaré a Les Enfants para ver si los rumores sobre las criaturas asesinas son ciertos. Me levanto y abro el pequeño armario donde guarpo mi ropa -las armaduras están en un compartimento en la pared- Una camisa blanca de botones, una chaquetilla gris con capucha, unos vaqueros azules ajustados, botas, y una chaqueta negra de cuero, se convierten en mi indumentario de hoy. Evidentemente, para moverme libremente por la calle sin levantar sospechas, usaré la capucha.

Salgo de mi caravana y el Sol me golpea sin pesar en la cara, lo cual me alegra. Un día tan despejado y soleado como éste será perfecto para mi, ya que pienso ir a sus oscuros escondrijos a vapulearses sin contemplación, hoy conseguiré respuestas. Monto en la HeroBike y salgo a toda velocidad por el desierto hasta llegar a la carretera. En el largo camino hasta Twilight, me abordan recuerdos del pasado, un pasado imposible de olvidar, y del que no me siento orgulloso. Inconscientemente aparece Alenai en mi cabeza, me sorprendo a mí mismo, ¿por qué ella? Era muy hermosa, como todas las chicas que estuvieron en mi lecho hace tantos años. Recuerdo que a ella la conocí en Tarantia, y nunca huvo nada en especial entre nosotros, sé que ella me amaba… Pero sólo porque era el apuesto y poderoso fanfarrón de aquella época… ¡Basta! Sacudo la cabeza y me centro en la carretera que desaparece a mi paso, ya estoy cerca. Nada más entrar en la ciudad, giro bruscamente por un callejón lo suficientemente ancho como para mi moto y avanzo por varias callejuelas hasta parar en la parte de atrás de una vieja fábrica abandonada, o más bien, ignorada por todo el mundo debido a que saben que la oscuridad… puede guardar monstruos. Me bajo del vehículo, me pongo la capucha, y salgo a la calle. Son las 12:34 am, lo que significa que hay mucha gente; es normal. Camino entre ellos como uno más, es fácil mezclarse entre transeúntes si no me ven el rostro… o el pelo; y por suerte la altura tampoco es algo con lo que puedan sospechar. Y por la indumentaria no tengo problema, normalmente sólo me han visto con mis armaduras. Sigo caminando, mirando brevemente a todo aquel que se me cruza… personas -normales-, ¿no? no las entiendo, pero las protejo, me siento tremendamente diferente a ellos. Los miro sin comprender su sencilla mentalidad, ¿saben siquiera que hace décadas había dragones, trolls, elfos y toda clase de criaturas que aparecen en sus libros de fantasía? No, simplemente lo consideran eso: Fantasía. Lo que no saben es que el “héroe” que los protege exterminó a la mayoría de esas criaturas… No saben nada de lo que éste mundo fue una vez . . . Ahh… lo prefiero así. Desvío mi mente de los miles de pensamientos que siempre me acompañan y, por cierto, me molestan, y entro en un edificio empresarial llamado NOMAD. Cualquiera lo vería como un rico lugar en el que trabajan con normalidad en lo que quiera que hagan, pero la verdad es que la recepcionaste que hay frente a mí es un vampiro, el hombre trajeado que me mira disimuladamente con desprecio es otro vampiro, y el tío que se ha metido en el ascensor para bajar a la guarida del subsuelo… es vampiro. No, no son los vampiros clásicos que les daña la luz solar y temen el ajo y los cruzifijos -aunque esos también existen-, éstos son de la misma raza que mi hermana. Supervelocidad, mucha fuerza, algunos tienes poderes únicos, y la luz del Sol les hace brillar, no les daña. Son más letales que los clásicos… los mayores depredadores, dicen ser. No les temo, para mí son más delincuentes, más escoria.

Sin quitarme la capucha, me acerco a la pálida recepcionista, que finje amablemente mi bienvenida…

“Bienvenido a NOMDAD, señor, ¿en qué le puedo ayudar?”

No me hagas reír, pienso, ya has detectado mi fuerte olor… Me mira con deseo, muy disimuladamente, anhelando hundir sus afilados dientes en mi cuello y beber mi deliciosa sangre de humano.

“¿Qué sabéis de Aiko?” Pregunto sin vacilar, no tengo por qué andarme con rodeos, no creo en el método de James Bond. De su reacción al oír mi pregunta, sabré cómo continuar…

“Ah… ¿Perdona?” Buen intento, pero a pesar de que aparente ser una joven de 20 años, aun cuando tiene aproximadamente 70, yo he vivido mucho más… Y me acaba de mentir. Deduzco que no sabe nada de Aiko, pero sí ha oído el nombre por parte de sus camaradas… Ahora es cuando me pongo violento. Si le digo que quiero bajar al subterráneo, saldrá corriendo a gran velocidad para avisar al resto, y necesito del factor sorpresa aún. Le diga lo que le diga, huirá… no tiene órdenes de hacer nada a un humano.

Estrello mi puño en su suave cara, la fuerza del golpe es tal que le rompo el tabique  y sale disparada de la silla cayendo completamente aturdida al suelo. El vampiro que me había mirado mal al entrar, queda desconcertado ante el suceso, pero no tarda en reaccionar y usa su velocidad para atacarme, -se confía y cree que me derribará en su primer movimiento- en menos de un segundo llega a mí, no obstante, sabía que haría exactamente eso y lo agarro de su caro traje al instante. Lo levanto del suelo para estamparlo contra la pared, la cual se agrieta considerablemente, frenético, me lanza un zarpazo que logro esquivar pero rasga mi chaqueta. Un veloz puñetazo impacta en su pómulo, no lo vio venir, no es un luchador; dos, tres, cuatro, hasta cinco puñetazos se hunden en su cara empotrándolo contra la pared, K.O.

Miro en todas las direcciones, nada, no hay alarma… Nadie nos ha visto. De todas formas, ésto no es una de mis salidas nocturnas en las que lucho contra el crimen y se los dejo en bandeja de plata a la policía… no. Hoy no arrestaré a nadie, solo aporrearé a unos cuantos, conseguiré información y… en otra ocasión volveré para llevarmelos. Llamo al ascensor y espero unos segundos, a mi lado se abre la puerta de otro ascensor en el que se dispone a salir otro vampiro disfrazado de persona. Raudo, entro en ese ascensor y comienzo a martillear consecutivamente la cara de éste, sólo con la derecha, con la izquierda pulso el único botón del ascensor que no lleva número. Cada uno de mis golpes hace salpicar más sangre proveniente de su cara, pero con los vampiros no puedes pelear como lo harías con cualquier otro, éstos son muy resistentes… asi que les golpeo mucho más fuerte que a un humano. Digamos que con los mortales uso un 10% de mi fuerza… y con las demás razas incremento cuantiosamente ese porcentaje. Dejo de atizarle, está incosciente y sangrando por toda la cara, el ascensor se para y se abren las puertas. Salgo, estoy seguro de que desde esta zona se podrá acceder a los subterráneos… donde hacen sus actividades ilegales, o sus reuniones malévolas… Lo que sea. A simple vista, la amplia y limpia sala parece otra más, de reuniones quizá, o sea que camino hasta encontrar la anomalía. Debería de haber traído el SONAR, me ayudaría a rastrear la zona… pero no porto con ninguno de mis instrumentos, asi que sigo buscando, un guardia de seguridad me alegraría en estos momentos. Para cuando me doy cuenta, veo que hay una cámara de seguridad apuntandome, por lo tanto ya deben saber de mi llegada unos cuantos … Aparecen dos vampiros disfrazados de los de seguridad a mis espaldas, llevan una ligera coraza encima del mono azul y cascos… la porra no la utilizarán, van a confiarse demasiado. Uno de ellos me flanquea, ni siquiera me da tiempo a parpadear cuando ya me agarra de los hombros, me intenta retener… me someto. El otro guardia se acerca, supongo que quieren interrogarme o sacarme del lugar, posiblemente sea la primera opción, pero el hecho de que me deje someter… es porque quiero que se acerce el otro. En cuanto está a mi alcance, la propino una patada que lo manda de vuelta a la puerta por la que apareció, destrozándola junto con parte del pared, doy un cabezazo al que me retiene y rompó su casco -es probable que su nariz también- entonces me zafo y golpeo con mi antebrazo su pierna, luego con el codo su costado, posteriormente su cara de nuevo, le agarro de la cabeza y hago que se incline, un último puñetazo en su nuca le hace caer al suelo inconsciente…

Hoy… me iré de aquí con respuestas.

Con paso ligero, cruzo por la puerta por la que entraron. Me encuentro entonces con unas escaleras metálicas en forma de caracol, salto por el hueco hasta caer fuertemente al suelo, el cual, como siempre, se agrieta a mi alrededor. La siguiente puerta pide un código de acceso, la destrozo de una patada. Ésto ya es otra cosa … Parece un laboratorio, pero es distinto, ¿qué estarán haciendo? Hay muchos tubos, todo está bastante oscuro, en resumen: Casero. Era consciente de que los vampiros controlan los subsuelos de Twilight, tienen muchas bases de operaciones por ahí, pero ésto es nuevo, nunca había visto un lugar así. Algo me dice que he venido al lugar acertado. Me quito la capucha, es hora de que sepan quién soy, y avanzo corriendo con la intención de econtrarme con alguien. Entro en unos pasillos, para mi sorpresa… hay cadáveres en el suelo, el panorama es horrible. Más rápido, sigo corriendo pasando varias salas de igual estado hasta que la siguiente que veo es más amplia que las otras. Siguen predominando los tubos y el desorden, pero hay una especie de trono al final… todos muertos, salvo un tipo de pelo grisáceo, casi plateado, y atuendos negros al fondo, sujetando por el cuello al líder vampiro del lugar. Me dispongo a ir rápidamente hacia ellos, pero una explosión a mi lado me hace salir volando y choco contra la pared, caigo al suelo torpemente. Miro a los lados y me doy cuenta de que unas lucecitas parpadean en rojo… Sea lo que sea lo que pasaba aquí, algo va mal, y todo suelta chispas. Mientras me reincorporo, veo que el hombre de negro se percata de mi presencia… apenas puedo distinguir su rostro, pero esos ojos rojos resaltan en la oscuridad, me miran incesantes.

“Nowe Drakengard…” Le oigo decir, aun cuando parece que lo ha susurrado, -me levanto al fin-.

“¿Tú has matado a los vampiros?” Le pregunto avanzando lentamente. Oigo un fuerte crujido de huesos. Le ha roto el cuello a su última víctima.

Pero en la planta principal del edificio estaba todo en orden, por lo tanto este tío ha debido entrar directamente por los subterráneos. Lo que ignoro es por qué los ha matado… Y quién es.

“Si, claro que he sido yo. Alguien tiene que hacerlo, Nowe Drakengard… Ya que tú has decidido… cambiar. Qué ridículo.” Habla con seguridad… el fulgor de sus ojos siguen resaltando en la oscuridad.

“¿De qué me conoces exactamente? ¿A qué te refieres con cambiar?”

“Debí imaginar que no me reconocerías. Yo te conozco, pero tú a mí no. Tú y yo… somos iguales.” Dice, y baja las pequeñas escaleras, aún nos separa una considerable distancia.

Pero ahora su rostro está ilumaniado por la escasa luz …

 

Me mira con odio, me conoce… pero, ¿de qué? Hay algo que lo diferencia del resto, no me conoce por las noticias, o por rumores, sino por algo que desconozco.

El laboratorio sigue explotando poco a poco, un tubo empieza a soltar agua que nos empapa por igual, no apartamos nuestras miradas el uno del otro.

“¿Quién eres?” Pregunto finalmente.

“Soy como tú… Solo que un poco más bizarro.”

“¿Como yo?”

“Eres más corto de lo que imaginaba. Yo también soy inmortal… Solo que a mí no me dieron la misma importancia que a ti.” Imposible… “¡Me desecharon! ¡Yo no iba a ser un héroe! Con la fuerza que tengo… ¿por qué reprimirme? Yo… al contrario que tu, no he cambiado. Yo sigo cazando, yo sigo matando. ¿Te crees mejor por haber dejado de hacer lo que mejor sabías hacer? ¡No lo eres! Y lo sabes… Eres un monstruo, como yo. Eres patético, Nowe, jugando a ser un héroe en éste podrido mundo. Me pones enfermo.”

Un inmortal, otro monstruo… como lo fui yo. No puede ser, nunca nadie me dijo que hubiera otros como yo. Estoy confuso, no me quiere dar todas las respuestas, está jugando conmigo. Pero hay algo que sí he entendido. Yo dejé de cazar bestias, dejé de ser un cazador… me convertí en el héroe que éste mundo merece, pero él no… Él es todo lo que yo odio en mí, él es mi monstruo interior personificado. Él es mi pesadilla, el motivo por el que no duermo, mi nemesis. Tengo tantas preguntas ahora…

“No vamos a seguir hablando, Nowe Drakengard. No vas a salir vivo de aquí, pienso demostrarte cuánto te odio…¡TODA MI IRA!”

Viene a por mí. Corre hacia mí. De nuevo, para mi sorpresa, crea unas extrañas espadas a su alrededor con un gesto de mano, ¿magia? Las lanza todas hacia mi, de un salto acrobático logro esquivarlas perfectamente. Pero sólo fue una distracción, está delante de mi y golpea mi pecho con sus dos puños… es fuerte, muy fuerte. Cruzo volando toda la sala destrozando más tubos y una columna hasta caer al suelo, parte del techo cede y se desploma encima mio. Oigo su risa. Al igual que a mí hace tantos años… la batalla le divierte. Tengo que detenerle o seguirá matando. Me levanto apartando los escombros, no me han ocasionado graves heridas, pero noto ciertas contusiones ya. Él se acerca, seguro de sí mismo, cree que es más fuerte que yo -quiero comprobarlo- Estoy de rodillas, y dejo que se acerce. Le desafío con la mirada, sé que eso le provocará. Y así es, frunce el ceño y carga un poderoso puñetazo que impacta en mi cara haciéndome de inmediato una herida en el púmulo y también en el labio. Pero he resistido el fuerte golpe, he aguantado en mi posición y le he examinado. Sin duda me encuentro ante alguien igual que yo, es extremadamente fuerte… Pero no lo suficiente. Limpio la sangre de mis labios, le miro, y sonrío. Gruñe y me lanza otro puñetazo encolerizado, lo bloqueo con mi izquierda a gran velocidad, lo cual parece sorprenderle, y le asesto un gancho en la barbilla. Liberé mucha fuerza en ese golpe. Sale disparado hacia arriba rompiendo el techo ya en ruinas -cae en la sala de las escaleras por la que vine- y veo cómo empieza a subir por ellas. Llego a ese nivel de un salto y le persigo. Cuando llego arriba y cruzo la puerta me sorprende por el flanco agarrándome por la espalda, me lanza y atravieso las puertas del ascensor. Me reincorporo al instante, salgo a por él. Hago ademán de atacar y mi enemigo cae en la trampa, intenta atacarme con una patada, la paro golpeándole en ella con el antebrazo -es el inicio de mi combo-, giro sobre mí mismo y golpeo su estómago con el codo, estando de espaldas a él, le agarro de la cabeza y por paso por encima mío estrellándolo contra el suelo, sin soltarle, lo lanzo ferozmente contra el techo, atraviesa dos pisos y cae en el vestíbulo -donde empecé-. Salto al piso de arriba y vuelvo a saltar hacia arriba. Sus ojos brillan con gran intesidad, mucho más que antes. Me abalanzo sobre él, precipitado… me intercepta en el aire y usa mi fuerza en mi contra lanzándome hacia el escritorio de la recepcionista, lo rompo y sigo deslizándome hasta chocar contra la pared. Ya empieza a hartarme, me levanto otra vez…

“He de admitir que esperaba que fueras una presa fácil, Drakengard. Te subestimé, no cometeré el mismo error en nuestro próximo asalto. Voy a cazarte… como si fueras otra bestia más. Ahora, ¡mira lo patético que puedes llegar a ser!”

Vuelve a crear una de esas extrañas espadas levitando frente a él, estoy listo para esquivarla, o mejor, devolvérsela cuando me la arroje. Con otro movimiento de su mano, la espada sale disparada… pero no hacia mí, sino hacia la vampiresa que noqueé al llegar. Rápidamente salto y me coloco al lado de ella -estaba consciente, simplemente estaba alucinada al ver a mi adversario aparecer destrozando el suelo, y luego a mí- la abrazo moviéndola bruscamente, la espada impacta en mi espalda como si me hubiera arrojado una piedra con mucha fuerza, y se desvanece. Furioso, le miro, está al lado de la puerta de salida.

“¿Lo ves? Salvando la vida de un despreciable vampiro… Antaño los cazábamos, Drakengard, ¿y ahora la salvas incluso cuando tú mismo le habías golpeado en nombre de la justicia? Me das asco. Sólo los humanos merecen vivir en éste mundo, las demás criaturas deben morir. Mi nombre es Nocte, ya nos veremos… Hijo del Dragón.” Sus palabras sonaban con fuerza y odio, y al acabarlas desapareció de mi vista. Nocte… otro inmortal, otro monstruo… como yo.

“Gracias…” Oigo en un susurro, la mujer me miraba anonadada. “Estás…sangrando.”

Noto la herida ocasionada por la espada, un corte limpio cerca del homoplato derecho, sangra, y la chaqueta ha quedado maltrecha.

“¿Te duele?” Me pregunta, supongo que está agradecida de haberle salvado la vida. Tsé…

“Yo no siento dolor.” Mis palabras quedarán grabadas en su mente, y las difundirá a sus hermanos, y éstos a más hermanos. Un hombre invencible, un humano más fuerte que los vampiros, un humano que no siente dolor, temerán eso. Soy un símbolo para todo el mundo, de muchas maneras diferentes. Y por primera vez en su vida, esa mujer ha tenido miedo.

 

Me vuelvo a poner la capucha y salgo corriendo del edificio. Nocte ha escapado, dejandome en un mar de dudas y preguntas sin respuesta. Pero le encontraré, o él me encontrará a mí, y no podrá escapar. Obtendré mis respuestas, pospongo las de Aiko, ha sido una mañana inesperada … Son las 13:56 pm, necesito ir a casa.

 

Nocte……………………

 

“Soy como tú… Solo que un poco más bizarro.”

06
Nov
08

Noche 3: Mafia.~

Anochece…

 

En mi larga espera a la osuridad he estado revisando datos e informes relacionados con estas dos mafias a las que me enfrento, quería saber cómo tienían distribuído el territorio… Y al parecer el trato de esta noche… es en los muelles del norte, llamados Payne; muy apropiado.

Wombosi asistirá allí… No es que quiera vengarme de él, dejé el sentimiento de venganza atrás hace mucho tiempo… Pero he repasado su historial y no quisiera que alguien como él viva libre mucho más.

Esta es la noche.

 

Observo las ilumanadas calles desde mi alta posición en el edificio… Una noche ruidosa como de costumbre. Cojo los prismáticos personalizados y me aseguro de que los italianos siguen en los muelles esperando a Wombosi y sus hombres ··· Todo en orden. Veo que comienzan a descargar de una barcaza bastantes cajas pequeñas, acerco el zoom cuando un mafioso abre una y pulso el botón rojo de mis prismáticos para empezar a grabar. Droga, era de esperar… Sigo gravabando un poco más y paro la grabación al guardarme el objeto. -La policía necesita pruebas después de todo.

Aspiro profundamente el frío aire y me pongo en posición … Cojo carrerilla y doy un gran salto hasta el tejado de enfrente, doy una voltereta al caer para impedir daños innecesarios, sigo corriendo y brincando de azotea en azotea… Ya falta poco, solo espero que Aiko haya dejado el Ala Delta propulsado que fabriqué donde le dije…

Lo diviso en la cornisa al final del largo tejado, al llegar paro el sprint y me coloco el… ¿“FlyingHero” ? Aiko estaba creativa cuando le encomendé el Ala Delta… Queda bien.

Lo engancho en los engranajes de mi armadura, en la espalda, y agarro las manillas que me harán controlar el vuelo. Sin esperar ni un segundo más, salto de la cornisa y despliego las alas… empiezo a planear rumbo a los muelles. El viaje es tranquilo, esquivo algunos edificios y voy propulsándome de vez en cuando para ganar velocidad. Y justo a tiempo… Agudizo mi vista y logro ver cómo un lujoso yate amarra cerca de los italianos… Wombosi. Justo a tiempo, hoy me quitaré a la mafia por fin.

Me inclino y propulso el Ala Delta una vez más para caer en picado hacia ellos. Les veo empezar con los negocios… Ya llego. Aprovecho la velocidad y me llevo al soldado de lo alto del yate, a éste le ha dado tiempo a disparar antes de que se le cayera el arma.-Mejor, así los demás empezarán a temblar. Guardo las alas y caigo en la parte de atrás del barco, doy un codazo al soldado para asegurarme de que no se levantará. Oigo como Wombosi manda a unos hombres a investigar . . . Me escondo en las sombras.

“¡Joder! Han derribado a Malkar.” Dice uno mientras se acerca a su compañero.

“¿Quién demonios habrá sido? ¿Será cosa de los italianos?” Pregunta el otro…

“He sido yo…”

Salgo por detrás de ellos y agarro al de las preguntas antes de que se de la vuelta, su amigo me apunta pero no va a disparar teniendo yo de escudo-humano a uno de los suyos. Le suelto de mi agarre y lo empujo, choca contra el otro y aprovecho para lanzar mis golpes… En tres segundos quedan los dos derribados.

Camino para llegar a la proa del yate, otro africano sale por una puerta a mi derecha, sin pararme estampo su cabeza contra el marco. Para mi sorpresa en lo amplio de proa está Wombosi con sus dos fieras encadenadas… Los italianos me obsercvan desde los muelles con una satisfactoria sonrisa, ni siquiera han sacado sus armas.

“Imaginé que vendrías. Un idiota terco como tú querría vengarse de su agresor.” Dice él.

“Nada de venganza, esto es castigo.” Le aclaro y miro a sus leonas… agresivas, salvajes. No puedo evitar acordarme de otras épicas criaturas que maté hace tanto tiempo.

“Muy bien, muy bien… Mis leonas tienen… ¡hambre! ¡A por él!” Grita, suelta las cadenas y las fieras vienen por mi.

Demasiado fácil. La primera leona se lanza adelantando sus garras, la aparto de una patada y sale volando hasta caer al agua. La segunda imita a la primera… Cuando se acerca a mí golpeo fuertemente con mi puño su cabeza y cae destrozada al suelo. Wombosi está sorprendido, sus ojos me dejan ver su miedo… Aprovecho eso a mi favor y me lanzo contra él. Caemos en medio de los italianos, doy un rápido puñetazo a Wombosi y ruedo hasta estar frente a Verceti, el líder italiano. Le propino un cabezazo, lo agarro y lanzo su cuerpo contra un puñado de sus hombres. A mis espaldas me disparan, la armadura cumple su cometido y no siento nada. Salto hacia atrás dando una voltereta en el aire, caigo de rodillas y de un codazo rompo la pierna de uno, de un gancho la mandíbula de otro. Un soldado de Wombosi me flanquea y el cañón de su pistola se postra en mi sien, dispara, giro sobre mí mismo y siento el aire de la bala cerca de mi. Le agarro rompiendole el brazo al instante y uso su arma para disparar a los pies de otros tres hombres armados, para rematarlo le lanzo contra la pared de un edificio y ésta cede. Verceti se levanta, doy un salto largo y caigo estreyando mi puño contra su cara, K.O.

“¡Se acabó, muere!” Wombosi me apunta a mis espaldas con un MP5, está eufórico y cabreado.

Me doy la vuelta lentamente, tengo que actuar rápido… Si dispara como un loco podría matar a alguno de estos hombres. ¡Rápido! Hago un brusco movimiento con el brazo derecho y sale una pequeña cuchilla que se clava al instante en la mano con la que Wombosi empuñaba el arma, nada más soltarla mientras grita, corro hacia él y golpeo su estómago, su pecho y acabo con una llave derribándolo inconsciente. Miro a mi alrededor… Buena caza.

Hago el procedimiento habitual, ato a todos los criminales, dejo mi grabación en un lugar visible de la barcaza italiana. Además, teniendo allí el yate y toda la droga… la policía no se lo pensará dos veces, van a estar muy agradecidos… sé que llevan mucho tiempo intentando coger a Verceti. Y por último llamo a la policía… Por mi parte, he terminado, escalo hasta lo más alto del yate y abro las alas del “FlyingHero”, activo el propulsor para ganar altura y desaparezco de los muelles…

 

Me siento mejor al saber que la mafia ya está fuera de juego, pero aun hay mucho que hacer… Tengo que empezar a investigar a los vampiros para ayudar a Aiko a descubrir su pasado, le prometí respuestas. También tengo que descubrir si los rumores sobre unas criaturas subterráneas que están asesinando gente son ciertos… para ello tendré que ir a la otra isla que conecta esta ciudad, Les Enfants.

Hay mucho que hacer…

 

Este mundo necesita un Héroe……………………. Y se lo voy a dar.~

06
Oct
08

Día 1: Aiko.~

Estoy viendo cómo se pone el Sol frente a mi… Hacía tanto tiempo que no me herían de esta forma… Tanto tiempo que no necesitaba ayuda de nadie…

Mi hermana ya lleva un rato atendiéndome, ya ha curado mis heridas y ahora me está cosiendo… Otra cicatriz para mi cuerpo; estoy lleno de ellas.

“Deberías conocer tus limitaciones, Nowe.” Me dice con su dulce voz… Sermoneándome.

“Un Héroe… no tiene limitaciones.” Digo sin dejar de mirar la puesta de Sol.

“Pero quizá Nowe si…”

“Pero no puedo permitirme conocerlas.”

“¿Y qué sucederá el día que las descubras?” Me pregunta insistiendo.

“Bueno…” Me giro para mirarla a esos bonitos ojos azules y le dedico una pequeña sonrisa. “Ya sabemos lo mucho que te gusta decir -te lo dije-”

Ella esboza una sonrisa pero agacha la cabeza para que no la vea, quiere mantener la seriedad del asunto… No le ha gustado verme herido después de tanto tiempo sin saber de mi.

“Ese día, Nowe, no querré decirlo. Probablemente…” Y me devolvió la sonrisa.

Ya había terminado de coser, ahora quería saber lo que me sucedió… Era justo que se lo dijera. Bien, se lo cuento todo y me advierte de tener más cuidado, como de costumbre. Se acerca a la ventana y se queda un rato mirando por allí, callada, sin decir nada… La brisa mueve su melena… ¿rubia?

“Oye… ¿Te has teñido el pelo?” Le pregunto extrañado.

“¡Sí!” Me responde con un tono alegre, “¿Te gusta? Me lo teñí porque sino levantaría muchas miradas en el hospital, y bueno, en todas partes. Así paso desapercibida ^^”

“Yah… Te queda muy bien. Ahora soy yo el raro, ¿eh?”

Soltó una pequeña carcajada y siguió mirando la puesta de Sol… Su piel comenzó a brillar y ella cerraba los ojos algo incómoda, finalmente bajó la persiana y su piel retomó el color. Su mirada volvió a clavarse en la mía.

“Ya basta… Dime, ¿dónde has estado todo este tiempo? Desaparecido… Sin decirme nada… ¿Dónde?” Parecía algo molesta, pero estuvo preocupada… Es todo.

“No tenía tiempo para venir a verte, la mafia ha estado moviéndose mucho ultimamente… Y no solo ellos, tengo que estar al tanto de lo que hacen ciertas criaturas que el mundo no quisiera conocer. Ojalá puedieramos vernos más a menudo, pero… No es posible.” Le explico, aunque sé que esto no cambia nada.

Se crea un silencio incómodo para mi, su mirada se torna algo triste y me da la espalda. Me levanto de la silla y me visto de nuevo con el traje rasgado de cuero, avanzo hasta la ventana y me quedo agachado en el borde… mirando el hermoso paisaje que el Sol había creado. Me doy la vuelta para mirarla de nuevo pero ella sigue ignorándome, y lo entiendo.

“Me ha encantado verte… Has crecido mucho.”

Antes de saltar veo como ella se da la vuelta, pero yo me dejo caer y salgo corriendo en dirección a donde dejé la Herobike, tengo muchas cosas que hacer… Wombosi no puede merodear más tiempo a sus anchas, esta noche le detendré.

Aiko… volveré a visitarte pronto, quizá entonces podamos vernos como auténticos hermanos, dame algo de tiempo… Sé que lo entiendes, es el camino que yo he escojido. . .

 

* * *

AIKO

Es una joven vampiresa de 184 años, no sabe si fue mordida y transformada por un vampiro o si nació directamente como vampiresa. Ella supone que es vampiro de nacimiento, pues no tiene ninguna marca en el cuello… Lo que ocurre es que solo recuerda esos 184 años de su vida, el resto… está vacío, apenas puede recordar ese pasado. Sospecha que quizá tenga más edad, pero eso no lo sabemos de momento… Hay muchos interrogantes en su vida.

Evidentemente no es mi hermana biológica, pero realmente… he llegado a… Bueno, es como mi hermana pequeña. Aunque creo que siempre fui más maestro que hermano.

Su don es la magia curativa, puede curar cualquier herida con su poder… Pero debe concentrarse o no siempre será al 100%. Además es una persona de gran corazón, vive para ayudar a la gente, ya sea físcia o psicologícamente. La amiga que todos querrían tener, pero es casi tan asocial como yo. Actualmente trabaja como médica en el Hospital de la ciudad. Es algo difícil para ella mantenerse siempre oculta del Sol, ya que su piel brilla en contacto con este; por eso el verano… es su peor enemigo, pero se las apaña bien.

Como todo vampiro, necesita sangre. Pero Aiko no caza humanos, creo recordar que bebe cada cierto tiempo, solo cuando lo necesita… Y que se alimenta de sangre de osos en el bosque de las afueras. Yo le recomendé que cogiera bolsas de sangre en el hospital.

La última vez que hablamos, me dijo que había comenzado a investigar sobre su verdadera fecha de nacimiento. Salía por las noches a preguntar a otros vampiros, pero me dijo que éstos tenían prohibido decirle nada… Aquello me intrigó, ¿quién está ocultando información sobre Aiko?

También me dijo que una anciana aceptó hablar con ella, pero enseguida otro vampiro la asesinó. Yo mismo le prometí averiguar algo, pero de momento no he podido…

Está claro que su pasado esconde algo que desconocemos, y tarde o temprano la verdad será descubierta. Los vampiros siempre han sido muy misteriosos, muy cautelosos… Pero también temen mi nombre, me conocen de muchos años atrás, eso me dará ventaja cuando actue.

Al igual que con mi historia, ésto solo es una pequeña parte de la suya…

 

~ Aiko, mi hermana pequeña… ¡Ni se les ocurra mirarle mal!

02
Oct
08

Noche 2: Herido.~

Uughht!! … ¿Cómo ha ocurrido? … Me estaban es-esperando… ¿¡Cómo!?  Era una trampa… Ese… Ese Wombosi… ¡Argh! Él lo sabía y alertó al resto… Todo ha salido mal…

Sigo avanzando torpemente por el estrecho callejón sin parar de sangrar por el costado izquierdo… Con el traje de cuero rasgado por toda esa zona y una herida de bala en el abdomen… Pero eso es secundario.

El zarpazo y mordiscos de esos leónes africanos de Wombosi era lo que realmente me hacía sangrar… ¡Tssk! Hacía mucho tiempo que no sufría heridas de éste estilo… He cazado todo tipo de criaturas y ahora un par de leónes furiosos me logran hacer ésto… No me lo esperaba.

Choco contra un container en el sucio y oscuro callejón, me agarro con una mano a él para no perder todo el equilibrio… En cuestión de segundos mi sangre se desliza por el container hasta llegar al suelo; sigo avanzando… Sé a dónde debo ir, no camino en vano.

Salgo del estrecho lugar y frente a mi se encuentra una amplia calle, igual de oscura… iluminada únicamente por la menguante luna que se impone a lo alto… Cubro de nuevo con mi mano las heridas del costado y avanzo un poco más rápido. Observo las casas que hay a mi alrededor… todas con las luces apagadas, todas excepto aquella del final de la calle. Y allí tengo que ir… ¡Ya falta poco!

Mientras sigo caminando recuerdo nuevamente la emboscada que me tendieron…

 

[20 minutos antes. . .]

Había logrado hacer cantar a un lacayo de la mafia italiana… Me dijo que había llegado un hombre a la ciudad. Africano, soldado veterano y muy rico… al igual que avaricioso; Wombosi Idango. Le sonsaqué el lugar donde celebrarían su reunión de bienvenida…

“¡En el ático! ¡En los Barrios Bajos de la ciudad!”

“¿¡ En qué ático!?” Le pregunté alzando la voz.

“En-en-en el de aquel alto edificio de allí… Se llama… ¡Se llama Place! ¡Es el que está abandonado!” Me dijo completamente nervioso y tembloroso.

“Allí está casi todo abandonado… En teoría.” Comenté para mi… Luego le dejé K.O.

El plan era simple: Interrumpirles la fiesta y usar las drogas con las que trafican los italianos para incriminarles. Y encima encerraría al recién llegado…

Cojí la moto y llegué en un momento a la zona denominada los Barrios Bajos, o lo que es lo mismo, el refugio de criminales. Aparqué la moto y con la ayuda del sistema de camuflaje la mantuve en las sombras, escalé por el primer edificio que se presentó y a partir de ahí me desplacé por los tejados. Vi como varios coches de lujo aparcaban una calle más arriba, y salían hombres bien vestidos para entrar posteriormente en el “Place”. Miré al frente y distinguí a lo lejos a Wombosi, acompañado por unos pocos hombres y con dos cajas grandes a su derecha… -¿Mercancía?- Pensé.

Seguí con sigilio avanzando entre tejados hasta llegar al más próximo al Place. Desde allí podría oírles perfectamente…

“Me alegra verte de nuevo Idango, ha pasado mucho tiempo.” Le dice Verceti, el actual líder de los italianos.

“La última vez hicimos muy buenos negocios, sin complicaciones…” Responde Wombosi acercándose a él. “Pero me enteré de algo que no me hizo gracia.”

“¿De qué se trata, viejo amigo?”

“De una especie de justiciero… No-we  Dra-ken-gard. Ridículo, pero he leído en las noticias que ya ha cazado a muchos de la Mafia… Y muchos criminales. ¡De saber que hay un loco justiciero por aquí no habría venido!” Dijo alterándose… pero enseguida se calmó. “Pero estoy tranquilo, no creo que sea tan tonto de venir a por MI. YO SOY INTOCABLE.”

Aproveché sus palabras y salté hacia él, le golpeé en el aire con la rodilla y salió disparado estrellándose contra el suelo. Me enzarcé a luchar contra sus gorilas…

“¡Qué predecible!” Oí gritar a Wombosi. “Por suerte, he traído a unas amigas de mi tierra para que traten con alguien como tú. ¡A por él!”

Y ahí ocurrió… abrió las cajas y salieron ferozmente dos leonas directas a por mi. Aparté a dos de los hombres con los que luchaba y acto seguido una fiera se abalanzó sobre mi y me hirió de un zarpazo el costado. Me la quité de encima pero entonces me llegó el mordisco de la otra, en el mismo costado; la aparté de una patada y los mafiosos comenzaron a disparar. Salté inmediatamente del ático pero una bala me alcanzó el pecho… Tras la caída, me alejé como pude hasta llegar a aquel callejón, fuera de los Barrios Bajos. -Además esta noche vestía con un traje de cuero negro… Sin nada de protección adicional.-

*  *  *

Saco fuerzas y comienzo a escalar por la parte de atrás de la casa, únicamente tiene dos pisos. La ventana del segundo piso está abierta como de costumbre, y me alegro de ver que la luz de ese cuarto está encendida… Con gran esfuerzo logro alcanzar la ventana y me dejo caer dentro de la habitación, levanto la mirada para asegurarme de que ella está ahí… Ella…

Al verme corre hacia mi preocupada y se arrodilla para atenderme… Ella, mi hermana pequeña…

 

[. . .]

30
Sep
08

Noche 1: Justicia.~

A lo largo de los años he visto cómo el mundo cambiaba… Cómo se degeneraba. Las cosas nunca fueron exactamente a mejor; todo lo que yo llegué a hacer en el pasado, no ha cambiado el futuro. Y ahora vivimos en un mundo que está podrido.

Me he convertido en el arma perfecta para erradicar el mal, para establecer el orden… Para hacer Justicia.

***********

Llevo rato escuchando en secreto por medio de un transmisor la conversación que está teniendo un grupo bien organizado de la mafia. Al parecer quieren distribuirse ciertos lugares de la ciudad, el muelle es su prioridad, allí recogen su mercancia a menudo. Ahora que se han reunido todos… ésta es la noche en la que actuaré.

Dejo de escuchar la conversación y me reincorporo, observo la basta ciudad desde el rascacielos en el que me encuentro. Es una noche fresca, con una gran luna llena apostada en lo más alto del estrellado cielo. Apago finalmente el transmisor y me acerco al borde de la cornisa… Mis objetivos, que son doce hombres, están justo debajo de mi, en el último piso de este edificio…

 

Hace tiempo que dejé de usar armas… Hace tiempo que dejé de matar. Ya no me rebajo, aprendí que no debo hacerlo. Yo no soy ningún verdugo, la compasión es algo que los criminales no comparten… por eso es tan importante. Superioridad moral. Combato el mal con mis propias manos.

Me engancho en la cornisa y dejo caer el resto de mi cuerpo, con las piernas me impulso hacia atrás sin soltarme aún de la cornisa, al volver a acercarme rompo con los pies bruscamente el cristal frente a mi y me suelto al fin, cayendo así dentro de la sala.

Lo típico, una larga mesa y todos los mafiosos sentados alrededor.

Actuo rápido, estampo la cabeza de mi objetivo más cercano contra la mesa, a mi derecha se levanta un hombre, golpeo su pierna con la mía y le doy un codazo en la cara; antes de que caiga al suelo lo cojo como escudo humano y corro con él haciendo caer a dos hombres más, me deshago del cuerpo. Otro tío dispara, la bala pasa cerca de mi cara y rompe una ventana. Me abalanzo con un mafioso por encima de la mesa, me levanto rápidamente y esquivo un par de disparos que acaban en la pared, comienzo a golpear en todas las direcciones a los hombres que me rodeaban, noqueando así a cinco de ellos. Logro agarrar el brazo que llevaba el arma de otro mafioso, muevo su brazo velozmente y hago que dispare en el pie al otro hombre armado, le doy un codazo en el estómago, un cabezazo en la mandíbula y finalmente lo derribo con una llave. Corro hacia el hombre herido en el pie y lo estampo contra la pared, ésta cede y le hace caer en otra sala, estaba vacía. Otro se acerca a mis espaldas, pero mis sentidos están muy avanzados y predigo su ataque. Me giro a la vez que propino un puñetazo que le deja inconsciente; solo quedan dos en pie. Arrinconados en un esquina, uno me miraba con odio, el otro tenía miedo de que le ocurriera como a los demás y no para de sudar y temblar.

Me voy acercando lentamente hacia ellos, pero veo a dos hombres levantarse ferozmente del suelo y vuelven a por mi con todas sus ganas. Contrarresto el primer puñetazo de uno haciendo bajar su brazo y golpeando yo su cara con un rápido golpe de mi codo. El otro mafioso lanza una patada, aprovecho eso e interpongo la cara de su compañero en su ataque, y cae al suelo sangrando por la nariz y por la boca. Lanzo un puñetazo directo y lo combido con un rápido giro sobre mí mismo que acaba con un codazo del brazo opuesto en su sién… Cae golpeándose en el canto de la mesa y queda noqueado en el suelo.

Me aseguro de que los otros dos que quedaban siguen ahí, y me acerco a ellos.

“Hemos llamado a la policía.” Me dice el hombre de la mirada odiosa.

“Mejor, iba a hacerlo yo.” Le respondo frunciendo el ceño aun más.

“¡Jeh! De nada servirá, siguen sin tener pruebas hacia nosotros.” Dice confiado, pero yo no actuo sin pensar, y no sabe la sorpresa que les tengo preparada.

“Cierto, aún no tienen nada. Pero cuando lleguen os verán a todos atados y arrodillados, y con una importante prueba de audio en la mesa sobre vuestra reunión de esta noche, cortesía mía.”

“¡Hijo de…!” Antes de que acabe su insulto agarro su cara y le empujo con fuerza para que choque contra la pared y caiga atontado o inconsciente.

Miro a su compañero, está aterrorizado, cubriendose el rostro con sus brazos. No me da pena, es un criminal como el resto de su banda.

Tardo unos minutos en atar a todos y dejo la grabación en el centro de la mesa. Hacía unos segundos que habían llegado los coche patrulla, posiblemente varios agentes ya estarían en el ascensor…

 

La policía… ¿Me apoyan en mi causa? Quizá incondicionalmente… Pero tienen órdenes de arrestarme. Me consideran un justiciero que se toma la libertad de atrapar criminales para ellos, no sé por qué se quejan, estoy ayudando. Además, la corrupción llegó hace mucho tiempo a sus comisarías… No puedo fiarme de ellos, quién sabe cuál es de fiar… a cuál no han soborando. Por ese motivo, huyo de ellos.

Me acerco al borde del ventanal por el que entré y espero ahí quieto unos segundos más. Logro oír a un grupo de policías llegar, y se acercan a la sala… abren de una patada la puerta y me ven.

“¡Quieto!” Ordena el policía al mando.

“En la mesa les he dejado la prueba que necesitan para encerrar a éstos hombres. Con esa prueba pueden incluso encerrar a toda esta Mafia.”

Antes de que me contesten me dejo caer… Es una gran distancia hasta el suelo, y la sensación es agradable. Veo cómo me estoy acercando a la calle, es cuestión de segundos… Caigo de pie destrozando buena parte del asfalto. Me reincorporo con lentitud y me alejo del lugar.

 

¿Que si soy humano? Si, claro que soy. Pero al vivir tantísimos años… he desarrolado a un alto nivel mis habilidades. Llevándome incluso a saltar grandes distancias, esquivar balas, destrozar paredes, prever movimientos…

El fruto de incontables años entrenando y luchando…

Llego a la HeroBike, una moto de gran potencia, con ruedas todoterreno, dos cañones instalados a los lados, y con placas antibalas, todo eso… y de color negro, a mi gusto. Monto en ella y arranco, rompiendo las normas de volocidad me desplazo por la ciudad hasta alejarme de ella. -No puedo permitirme vivir y pasar inadvertido en la ciudad.- Me adentro por el rocoso y desértico lugar de las afueras, activo el propulsor de la moto para saltar por una brecha en el camino, sigo ahora subiendo por un risco hasta una zona amplia. Y cerca del precipio estaba mi carabana, mi casa. Me acerco hasta aparcar la moto en el garaje, hecho por mi.

Entro en la carabana y me quito la coraza ligera que me había puesto para esta misión, abro un gran armario y la dejo junto a mis demás trajes…

Ha sido una buena noche.

29
Sep
08

~· SOY EL RELÁMPAGO EN LA TORMENTA.

Este soy yo.

Me llamo Nowe Drakengard Valentine, nací en el año 1192 de nuestra era.

Si, soy inmortal… No puedo envejecer, por lo demás… soy completamente humano.

Justo cuando nací, en mitad de aquella incesante lluvia, todo el poblado estaba seguro de que yo era el niño que aparecía en sus profecías. Mi corazón estaba en el lado derecho del pecho, tal y como aparecía escrito. Reunieron a un viejo grupo de poderosos hechiceros y sellaron en mi pecho la marca del Dragón, un antiguo ritual con la mágia más mística y compleja de todas… que me otorgó la inmortalidad.

“El hijo del Dragón”, era como me llamaban; cosas familiares de los Drakengard.

Todo el pueblo tenía fe en que yo sería quien les ayudara en sus desgracias cuando creciera y fuera adiestrado. Por desgracia, el poblado fue atacado por hombres y bestias, seres malvados que solo quieren traer el Caos al mundo. A mi lograron ponerme a salvo, pero mis padres y el resto del pueblo murieron. El hombre que me llevaba en brazos corriendo desesperadamente por el bosque, pereció por sus heridas y quedé a merced de la naturaleza. Normalmente un bebé hubira llorado desde un principio, pero yo no lo hice. Nunca he derramado una lágrima.

No sé si fue cosa del destino… Un joven dragón azul apareció por el cielo y me llevó con él. Fue ahí cuando realmente nací, criado por un dragón desconocido que se convirtió en mi única familia empecé a ser adiestrado. Pasaban los años y mis conocimientos se expandieron tanto como se pudo.

Ese mismo Dragón me habló sobre mi familia, Drakengard, y su relación con los dragones a lo largo de la historia. Quise saber quienes mataron a mi gente, quise venganza… Pero el Dragón me advirtió sobre la venganza, sobre el camino que representa y la repercusión de nuestros actos.

No le escuché, no esa vez. La ira era mayor que la culpabilidad, tenía que actuar… Y lo que hice, cambió todo. Tenía la fuerza más que necesaria para enfretarme a hombres y criaturas, y había sido adiestrado con grandes conocimientos. Abriéndome paso por los páramos nevados que invadían todo el continente, los encontré. Luché contra todos ellos, humanos, orcos, elfos oscuros, trolls… Todo un conjunto de malhechores.

Para mi sorpresa, a pesar de la sangrienta victoria, no sentía nada… Ningún tipo de alivio como el que esperaba. El Dragón apareció de nuevo para invitarme a volver con él… Pero me negué y huí. Desde entonces recorrí gran parte del mundo, aprendiendo a mi paso todo lo que me fuera posible. Aprendía todo de cada costumbre, de cada religión, de cada arte de combate, todo. No tenía ningún objetivo, estaba perdido y había olvidado el motivo por el que estaba haciendo todo eso.

A mis dieciocho años de edad, ya estaba metido en un grupo de mercenarios del Norte que se dedicaban a cazar criaturas épicas.- Mi fuerza empezaba a ser reconocida. Competí en una carrera a nado durante cinco días contra Brecka el Poderoso. Derroté al rey de los Ogros completamente desnudo y sin armas. Vencí a cien hombres a la vez que derrocaba a un tirano Varón…

Mis hazañas eran conocidas por todo el mundo, mi nombre era aclamado como el Azote de Monstruos, el Cazador Albino, debido a mi palidez y cabello blanco; el Príncipe de los Guerreros.

Y mientras pasaba el tiempo, sin darme cuenta, ya había extinguido a una raza de Gigantes y otras criaturas que la gente llamaba “demonios”. La guerra… nos cambia; nos convierte en Bestias, me había convertido en una. Sea cuales fueran los motivos por los que inicé mi viaje… ahora estaba completamente perdido.

¿Qué había estado haciendo? Matar. Los hombres temen aquello que es diferente. Y a pesar de todo lo que hice, el mundo seguía sumido en la desesperación y en el crimen.

Un día, vi como unos guerreros luchaban contra un dragón… lo dejaron malherido y fui a ver. Ese Dragón era el que me crió, y había padecido lo mismo que las demás criaturas.

“Encuentra tu camino, Drakengard. Un Héroe es aquel que tiene el poder necesario para salvar a todo el mundo.”

¿Por qué esas palabras? Me preguntaba… Pero tenía sentido, yo valía para algo más, podía ser más. Aun estaba a tiempo de librarme del monstruo en el que me había convertido. De encontrar mi camino…

No todo consistía en domostrar mi fuerza cazando bestias o criaturas, sino para algo más. La gente sufre constantemente por el temor que infunden las personas que se aprovecha del miedo. La era de las criaturas épicas había acabado, y a su vez un terrorífico mundo de Caos, miedo y maldad se apoderaba discretamente de todo cuanto nos rodeaba.

¿Puede un hombre cambiar su destino? Tsk… un hombre hace lo que puede, y YO puedo cambiar el mundo, yo puedo convertirme en un símbolo incorruptible… en un símbolo inmortal.

Ese día me entregué completamente a mi nuevo ideal, a darle el mejor uso a mis habilidades y ayudar a las personas. A convertirme en el Héroe que merecen…

***

Todos estos años, generación tras generación, luchando contra la injusticia. Actualmente, los criminales empiezan a temer mi nombre… Saborean el miedo que infundían. Pero aun tengo mucho que hacer, el mundo no está perdido.

Incluso llovía cuando yo nací… Pero al fin lo entendí, yo era el relámpago en la tormenta, brillando en la oscuridad.

Y ésta solo es una pequeña parte de mi historia…

 

~  Busquen mi símbolo.~